Vamos a ver hoy distintas monedas que se han acuñado en circunstancias de prisa o con poca delicadeza. Se trata de la relación entre el cóspel, la pieza metálica sobre la que se va a actuar, y el cuño, el instrumento que lleva incorporados los detalles a traspasar al cóspel.
Las monedas de este tipo las encontramos en cualquier momento de nuestra historia, aunque suelen ir asociadas a la antigüedad y en piezas acuñadas a martillo. Esta forma de acuñación tiene como resultado monedas con grandes desperfectos, pero a su vez tenemos unas piezas originales e irrepetibles.

Antoniniano de Galieno (235-268)
Anverso: GALLIENvs AVG
En ocasiones el cóspel utilizado no fue sometido a ninguna criba. Cualquier trozo de metal servía. En este cobre romano se da esa circunstancia
Este tipo de cóspeles con forma irregular lo encontraremos sobre todo en moneda de bajo valor, casi siempre de cobre.


Felús del Periodo de Conquista
En periodo del Emirato Dependiente, Waliato o Periodo de Conquista se acuñan numerosas monedas de cobre denominados feluses. Éste es el más común de los acuñados en la península, y se observa sin dificultad que el cóspel utilizado tiene un tamaño menor que el que debería corresponder al cuño, además de una forma irregular. Y es por ese motivo que las leyendas se encuentran muy sesgadas.


Felús del Periodo de Conquista
El anverso se encuentra centrado pero el cuño del reverso no estaba bien colocado cuando se fabricó


Un real de Carlos III, de Potosí, de 1760 a 1770
El utilizar cóspeles de menor tamaño al requerido será una contante a lo largo del tiempo. Ahora tenemos una pieza de Carlos III acuñada en Potosí.
Ya se estaba utilizando es sistema del volante, con unas preciosas piezas. Pero a su vez siguió utilizándose el sistema de martillo en esta ceca americana. La causa estaba en que la producción era superior a las posibilidades de la industria, y había que acuñar toda la producción argentífera. Se primaba así la cantidad sobre la calidad. Y este real es una buena prueba de ello, con cóspel pequeño e irregular. Este tipo de piezas americanas se denominaban macuquinas.
Es difícil determinar en ellas por falta de datos su titular o fecha. Y ahí es donde radica su originalidad, en el tiempo empleado, que es un disfrute, en descubrir esos datos.


Carlos II, medio real de Méjico
Esta forma de raqueta de tenis es muy típica en pequeñas monedas de plata de la ceca de Méjico

Taifa de Valencia. Dinar de Almuzaffar Abdelmelik. 453 H
En las monedas de tipo handusí hispanomusulmanas ocurre también que el cóspel tiene menores dimensiones que el cuño utilizado
Y ahora vamos a analizar un dinar de electrón. El electrón es una aleación de oro bajo común en las taifas.
El tipo de cóspel utilizado se obtenía a partir de una pieza mayor digamos que con una forma de calcetín. Posteriormente se cortaba en trozos de forma que los resultantes tenían forma rectangular, y ahora se le aplicaba el cuño. En el caso de estos dinares fueron fabricados en Toledo y Valencia

Resellos sobre 2 maravedíes
Otro caso distinto es el que se presenta con los resellos de los Austrias. Es usual encontrar cóspeles con importantes grietas que han sido producto de continuadas acuñaciones por distintos cuños. El resello de VI maravedíes porta una preciosa ceca de La Coruña


Resellos de Felipe III y IV sobre 2 maravedíes de Felipe II
Y a veces aparecen formas como en este caso triangulares. La aplicación en lugares concretos de esos cuños dan como resultado de esas formas del cóspel.
En este caso tenemos tres resellos sobre una pieza de dos maravedíes.


Carlos II, 2 maravedíes de 1680, ceca de Valladolid
Ahora vemos cuños recortados. El hecho de que gran número de estas piezas de Carlos II posean esos cortes nos lleva a la conclusión de que no ha sido producto de sisa, sino que ha sido en la propia ceca donde se han realizado los cortes como ajuste del peso, y eso posiblemente con posterioridad a la aplicación del cuño.