La belleza

 

La función de la moneda ha sido fundamentalmente servir de elemento de cambio, facilitando así el comercio. Pero se da una constante en ella, el poseer la belleza en sus caras, belleza que da prestigio a su emisor.

El canon de la belleza hay que adjudicarlo de forma indiscutible a la Grecia clásica, y de ahí imana a otras culturas posteriores entre las cuales hay que incluir a la Omeya de Al Andalus.

Las monedas hispanoárabes omeyas tienen en común y por lo general unos anversos con unas leyendas repetitivas, con la sola originalidad de la incorporación de la ceca, el año y algún personaje de segunda categoría (el nombre del titular aparece en la otra cara, en el reverso).

 

Abderraman III, dirham de la ceca de Al Andalus del año 335 H

Peso: 2´4 gramos. Diámetro: 25´2 mm

 

 

Como ejemplo de belleza propongo el anverso de un dirham de Abderraman III del año 335 H.

Sus leyendas están equilibradas en función del espacio que ocupan, sin que sobre o falte espacio. Se lee en ellas:

 

Centro:          La ilah illa / Allah Wahadahu / la sarika lahu / Abd-Allah

No Dios sino / Dios sólo Él / no compañero para Él / Abdalah

Orla:              Bismi Allah duriba hada al-dirham bi Al-Andalus sanata jamsa wa talatin wa talata miat

En el nombre de Allah se acuñó este dirhaam en Al Andalus el año 335

 

 

Los adornos son sencillos, y consisten en cuatro gráfilas exteriores, estando la exterior separada del resto por cinco “ojos” muy propios de la anterior etapa emiral.

Esas gráfilas son cadenas de formas triangulares pequeñitas a especie de la estrella “Mercedes”. Precisamente esas gráfilas no están descritas en este año en la bibliografía específica.

El vano que quedaría en la parte superior de la leyenda central se subsana con el inicio de la leyenda marginal de forma lineal. En el caso de la parte inferior, se rellena con el nombre del Jefe de la Ceca con nombre de Abdallah

Las letras comienzan a tener adornos, como en el caso de la palabra “wahadahu” en la que tenemos una letra que se parece al cuello de un pato, y que no son, ni más ni menos, que el anticipo de lo que ocurrirá en uno o dos años en la ceca de Medina Azahara. La ceca aún no se había trasladado desde su antiguo emplazamiento en la ciudad de Córdoba pues lo haría al año siguiente, pero sí la corte que ya habitaba en la mítica ciudad.

 

 

 

Un comentario en «La belleza»

  1. Verdaderamente la belleza de las monedas es un aspecto muy característico y definitivo en todas ellas.
    Otro artículo que merece muy mucho la pena de leer.

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