La sangre de los Omeyas de Al Andalus

 

Un tema interesante es descubrir la genealogía de los gobernantes omeyas en Al Andalus o si su sangre se encontraba contaminada por otras etnias.

En este artículo vamos a ir viendo los gobernantes omeyas de Al Andalus, emires y califas, con sus esposas madres de sus hijos.

Descubrir los antecesores masculinos de estos personajes es fácil pues sólo hay que seguir sus nombres. Los nombres árabes no consistían en nombre y apellidos de padre y madre, sino el nombre acompañado del nombre de su padre, de su abuelo y así sucesivamente. Por ejemplo, el califa Abderramán III tendría por nombre Abderramán ben Muhammad ben Abdalah ben Muhammad …, o lo que es lo mismo hijo de, hijo de …

Pero no sucede lo mismo con la madre, de la que no queda ningún rastro. Tenemos que acudir a fuentes escritas y si hay suerte…

 

Vamos a aportar una moneda del primer omeya hispano, y tres de los últimos que en este caso son contemporáneos.

 

Sabemos que el primer emir fue Abderramán I, que arribó en la península después del derrocamiento de los omeyas en Damasco y que dio lugar a la dinastia de los abasíes, siendo el único superviviente del citado golpe de estado.

Pero ¿era Abderramán, nieto del décimo califa omeya Hisham ibn Abd al-Malik e hijo del príncipe Mu’awiya ibn Hisham, de raza 100% árabe?

Pues no, porque era hijo de una esclava cristiana (¿) bereber de la tribu Nafza llamada Raha. Se deduce que sólo corría por sus venas el 50% de sangre árabe.

 

Abderramán I

Dirham del 163 H, ceca de Al Andalus

Peso: 2’09 gr; diámetro: 23’20 mm

 

 

Hisham I era hijo de Abderramán I y de una esclava española apellidada Hawrá, También hay datos que afirman que se llamaba Chamal u Holal.

Era rubio y su reinado fue breve.

El porcentaje de sangre árabe baja al 25 %

 

Al Hakem I comienza su reinado con 26 años. Era alto y de aspecto delgado, y al contrario de sus antecesores era moreno. Su madre era la esclava llamada Zuruj, regalada por Carlomagno cuando firmó el tratado de paz con su abuelo Abderramán I. También se habla de una tal Josrof. Ya estamos en el 12´5 %

 

Abderramán II fue sietemesino. Nació de la concubina Halawah, que era bereber. Alto, moreno, de ojos negros, nariz aguileña, y barba larga y poblada que se teñía con alheña y alcatam. El porcentaje de sangre árabe ya está en el 6´25 %

 

Muhammad I, hijo de una esclava apodada Buhayr que posiblemente murió en el parto o como consecuencia de él porque otra mujer del emir, as-Sifá se encargó de su crianza. No he encontrado la raza de ella, pero si era esclava no era árabe. Estamos ya en el 3´12 %

Le sucedieron sucesivamente sus hijos Al-Mundir y Abdallah

 

Al Mundir. Era hijo de una bereber denominada Atl, pero hay noticias de que lo fue de una también bereber llamada Assars. También he encontrado el nombre de Iyyal. Al Mundir era sietemesino.

El porcentaje ha bajado hasta un 1´55%

 

Abdalah, era también hijo del emir Muhammad I y una cautiva cristiana llamada Ušar (Ixar). Como sucede a su hermano no calculamos el porcentaje pues seguiríamos con el mismo.

 

Muhammad, primogénito de Abdallah, no gobernó pues murió asesinado por su hermano al-Mutarrif cuando ya había nacido el que sería el sucesor de Abdallah, Abderraman III an Nasir. Era hijo de Abdallah y la princesa vasca Iñiga, hija de García Iñíguez de Navarra y nieta del rey vasconavarro Iñigo Arista. 0´75 %

 

Abderramán III quedó huérfano de tres semanas de vida cuando su padre fue asesinado como ya se ha indicado por su propio hermano al-Mutarrif. Tenía la piel blanca y los ojos de azul intenso. Y se teñía el pelo de negro, lo que quiere decir que era rubio o pelirrojo. Era hijo del primogénito de Abdalah, Muhammad, y de una cautiva cristiana apodada Muzna (o Muzaina, María) posiblemente de origen vascón (Dikr bilad al-Andalus) pero ibn Hazm en Risalat la llama Hazm

Una de sus abuelas, Onneca —compañera de Abd Allah—, era también de origen vascón, pues era hija de un caudillo pamplonés.

Físicamente se le describió como atractivo, de piel blanca y ojos azules, corpulento y relativamente bajo

Modesto Lafuente en Historia General de España (Barcelona 1877) escribe:

….el joven, el aventajado príncipe que estaba siendo el encanto y las delicias de la corte de Córdoba, el más hermoso de los muslines, el de color sonrojado y ojos azules, el amable, el gentil, el erudito y prudente Abderramán…

El nuevo califa tenía el 0´35 % de sangre árabe.

 

Al Hakem II

Tres fueron las principales esposas de Abderraman III: Maryan (Mergan), esclava de origen cristiano, circunspecta, intrigante, conocida como la «Gran Señora» y madre del sucesor al trono Alhakén II; Fátima, libre e hija de un tío abuelo de Abderramán, y Mustad, su úlima favorita una vez fallecidas las dos primeras. En las disputas entre Maryan y Fátima por el favor del califa, la primera se alzó con el triunfo y Abderramán acabó por abandonar a la segunda.

Físicamente rubio, pero tirando a pelirrojo, con nariz aguileña, grandes ojos negros, corpulento, de piernas cortas y antebrazos demasiado largos, tenía un perceptible prognatismo. Su voz era muy fuerte, casi estentórea.

Alhakén nunca tuvo buena salud. En 974, sufrió un ataque de hemiplejía del que nunca se recuperó y que acabó por matarlo dos años más tarde. La cercanía de la muerte le llevó a acentuar sus obras piadosas, aunque siempre había sido devoto, en contraste con su padre. Muerto su primogénito Abderramán en 970, hizo jurar a Hisham II como sucesor. Teniendo en cuenta que su madre, como hemos apuntado, era una esclava de origen cristiano se rebaja el porcentaje a un 0´17 %.

 

Hishan II era hijo de la concubina esclava de origen vascongado Subh (se la conoce también como Zohbeya y Aurora). Hisham II, tercero de los califas omeyas de Al Andalus sólo tenía el 0´085 % de etnia árabe. ¡No llega a una milésima de sangre árabe!.  Muere sin descendencia.

Y todo contando con que el príncipe Mu’awiya ibn Hisham, hijo del último califa Omeya de Damasco Hisham ibn Abd al-Malik al que nos hemos referido al inicio del artículo fuese de sangre pura.

 

 

Çuleimán,

Dirham del 400 H ceca de Medina Azahara

Peso: 2,25 gramos, diámetro: 22 mm

 

Los últimos gobernantes omeyas, además de Hixem II, fueron Çuleimán y Muhammad II, ambos bisnietos de Abderramán III e inmersos en la guerra civil que dio origen a la desaparición del califato.

Se conoce la línea genealógica de ambos pues eran nietos de Culeimán y Abd Al-Jabbar respectivamente, hijos a su vez de Al-Nasir. Pero no se conoce, o por lo menos yo no lo he encontrado, las correspondientes líneas maternas.

 

Muhammad II

Dirham del 400 H, ceca de Al Andalus

Peso: 4´2 gr; diámetro: 25 mm.

 

 

Hisham II, en su segundo gobierno

Dirham del 402 H, ceca de Al Andalus

Peso: 2´6 gramos; diámetro: 23´6 – 25 mm

 

Hisham II prolonga su gobierno hasta el 403 H. A partir de entonces aunque su nombre continuará apareciendo en las monedas ya se da por muerto y son los reyes de las taifas los que se adueñan de su nombre para dar autenticidad a su gobierno.

 

Ahora vamos a hacer varias consideraciones sobre lo expuesto:

Para la realización del presente artículo se ha seguido en su mayor parte a Antonio Arjona Castro en “Historia de Córdoba durante el emirato omeya” (2006) y a Ribera en “Disertaciones y opúsculos” 1928.

Según este segundo autor, por formularios notariales de la época se sabe que las esclavas vendidas en los mercados provenían del norte y noroeste de la península, cristianas en todo caso, por lo que hablaban el romance, lengua parecida al mozárabe de la España musulmana. Por ese motivo eran preferidas pues la conversación era más fácil. En otro momento comenta que los Omeyas eran genéticamente españoles de pura cepa, a pesar que sus nombres quedasen ocultos detrás de largas cadenas onomásticas árabes.

El concepto de paternidad era absoluto. El hombre depositaba una semilla en la mujer pero ésta no aportaba nada, era simplemente una maleta.

 

Debéis perdonar la posibilidad de que muchos de los datos expuestos en este artículo no sean exactos pues hay muchas diferencias entre los distintos autores.

 

Podríamos seguir con otros personajes importantes en Al Andalus como Almanzor, de padres yemeníes.

Su hijo Abdelmelic era hijo de Urraca Sánchez de Pamplona, aunque también pudo ser hijo de las numerosas esclavas de Almanzor.

Y por último el caso de Abderramán “Sanchuelo”, hijo de Almanzor y de la princesa navarra Abda, hija a su vez de Sancho Garcés Abarca y Urraca Sánchez de Castilla.

Aquí tenemos otros casos de sangre castellana en las venas de nuestros gobernantes musulmanes, no omeyas en este caso.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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