Los vikingos (1)

 

 

En julio de 1969 el ABC de Sevilla publicaba la noticia de que los restos de una nave vikinga habían sido encontrados junto al Guadalquivir.

 

Se trataba de una embarcación conocida con el nombre de drakar. Esta embarcación tiene con capacidad para hasta 100 hombres, con una eslora de unos 22-25 metros, una manga de 3-6 m. y un calado de unos 2 m. De vela cuadrada y con un mascarón como un dragón en la proa (de donde procede el nombre de drakar). Sus escasas dimensiones y peso le permitían navegar con poco calado y gran maniobrabilidad. Y para pasar la noche se sacaba a la playa.

Los vikingos se conocían con el nombre de normandos pues procedían de Normandía, donde Luis el Temblón les concedió el asentamiento en ese territorio. También aparece el nombre de daneses y madjus, siendo con este nombre con el que aparecen en las crónicas de su tiempo.

Eran los normandos, gente bravía y habilitadora de las últimas tierras boreales, quienes asolaban las aldeas, mataban con bárbara crueldad…

Y es conveniente que sepamos que las incursiones vikingas no se realizaban con un drakar sino con hasta un centenar de ellos. Se trataba de un verdadero ejército.

 

Las fuentes históricas nos hablan de varios momentos en los que aparecen en las costas de la península siendo afectados que se sepa los emires Al Hakem I, Abderramán II, Muhammad I y el califa Al Hakem II de Al Andalus, además de los reyes Ramiro I y Ordoño I de Asturias.

 

 

Al Hakem I, dirham del 197 H, ceca de Al Andalus

 

La primera vez que se ven en nuestras costas es en el año 813 (197-8 H) en que aparece en el Cantábrico una escuadra de setenta naves acaudillados por Witngur, desconocida antes por estas tierras. Intentaron el desembarco en Jejio (Jijón) y lo hicieron en antiguo puerto de Brigancio (La Coruña).

 

 

Abderramán II, dirham del 229 H, ceca de Al Andalus

Este año se produce, quizás, la incursión más importante de los vikingos en la península

 

De la expedición que se conoce más información es la que se desarrolla en el 229 H. En el año 843 (229 H) asomaron por las costas de Olisbona (Lisboa) 54 naves normandas con unos 5000 hombres después de haber pasado por Tulousse, Gijón y La Coruña de donde fueron expulsados por el rey de Asturias Ramiro I con la quema de sesenta barcos (está esta cantidad en contradición con los 54 citados, pero eso es lo que dicen las fuentes). Pasaron luego a los Algarves. Al año siguiente, en el 230 H, subieron por el Guadalquivir hasta Sevilla que fue saqueada y huyendo sus habitantes a Carmona. La crónica de Ibrahín ibn Ya´cub nos dice: “ En el año 844 unos paganos a los que nosotros llamamos rus atacaron Sevilla, la saquearon y asolaron, incendiando y matando”

En ese año 844 (229-30 H), ante la llegada de 15 naves de Abderramán II, se retiraron después de una batalla junto a Tablada con grandes bajas por parte de los invasores, ahorcados algunos en Sevilla, colados otros en las palmeras de Talyata (Tablada) y quemados treinta de sus barcos. Mueren 1000 vikingos y son ejecutados 400. Unas fuentes hablan que desaparecieron en el Atlántico después de que volviesen a asolar los Algarves. Y también que el reducido número de supervivientes se convirtió al islamismo instalándose como granjeros en la zona de Coria, Carmona, Morón e Isla Menor.

 

A partir de ahí se construyen barcos en Cádiz, Cartagena y Tarragona, con atalayas y correos a caballo encargados de llevar los avisos al gobierno. La muralla de la ciudad así como la mezquita aljama se edifican ese año en Sevilla como consecuencia del ataque normando.

 

Los restos de la nave vikinga encontrada junto al Guadalquivir en Sevilla en 1969 a la que nos referimos en el primer párrafo de este artículo tiene todos los visos de que fuese en esos años del 229-230 de la Hégira (843-4 dC) cuando fue hundida.

 

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