Marías

 

 

4 reales, ceca de Sevilla

Peso: 10´9 gramos; diámetro: 27-34 mm

 

Un real de la ceca de Sevilla

 

Las monedas expuestas son de tipo macuquino, por lo que es habitual que las leyendas se encuentren incompletas.

 

Las leyendas completas serían:

Anverso: “CAROLVS II D G HISPANIAR REX”

Reverso: “PROTECTIONE VIRTVTE” y la fecha, y cruz con monograma de María de donde recibirán el nombre popular.

 

Estas monedas constituyen una excepción en lo que se refiere al peso de las mismas que se reduce de forma drástica con respecto a las tradicionales. Se emitieron en 1689, 1691, 1692 y 1694, y se acuñaron en Madrid, Sevilla y Segovia, y solamente en el reinado de Carlos II. Veamos qué ocurrió.

 

Desde hacía bastantes años la economía se encontraba con una inflación galopante, de forma que el cobre se devaluaba con respecto a la plata y el oro. Hemos referido en numerosas ocasiones que el real constaba de 34 maravedíes, pero eso era en teoría pues apareció un elemento nuevo hasta entonces, el premio. Se trataba de que si tenías un real y se cambiaba en maravedíes te daban (mejor exigías) más de 34. Esa diferencia era el premio. Vaya, que un real eran más de 34 maravedíes.

 

Con Carlos II la situación cambia en la forma de considerar la relación entre los metales. Si hasta ese momento era aumentar el número de maravedíes que constituían un real, ahora lo que se toca es el peso de la plata. Si 8 reales, un duro, tenían un peso de 27,5 gramos, ahora los nuevos 8 reales aparecen con 22 gramos. Pero hay más, su tasación era de 12 reales de vellón o 408 maravedíes. Era lo mismo que con la situación anterior, el premio, sino que visto desde otro punto de vista, con un “premio” del 50 % en el cambio de la plata al cobre.

Y todo esto contando con que se continuaron las emisiones tradicionales de 8 reales con 27,5 gramos que por razones políticas no convenía suprimir (*). Estos reales clásicos tienen un valor de 10 reales de la plata nueva que en el circulante se equiparan a 15 reales de vellón o 510 maravedíes y teniendo un valor casi del 100 % de su valor original. Un pequeño lío ¿verdad?

La unidad sería el “real maría” con un peso de 2´75 gramos.

 

El oro se adaptará también a las nuevas tasaciones pero con más intensidad. Si la plata sube como decíamos casi al doble, el oro subirá casi al triple.

 

Se trata, en resumen, de dar visos de legalidad a lo que hacía tiempo se venía haciendo.

Las pragmáticas que resuelven estos cambios son las de 14 de octubre de 1686 y la de 4 de noviembre de mismo año.

Como vemos ya en ese momento está instaurado oficialmente el concepto de “real de vellón”, concepto harto complicado como estamos viendo.

 

 

(*) Este sistema del control de los pesos recuerdo que también se realizó en la dictadura de Franco. El trigo había subido de valor por lo que la harina y el pan debían hacerlo igualmente. No se permitió y continuaba el pan al mismo precio; lo que sí se autorizó fue la bajada del peso pues no se podía obligar a los panaderos, no ya a trabajar gratis sino por debajo del valor de coste, o lo que es lo mismo, que pagasen por trabajar; de esta forma un pan de kilo ya no pesaba un kilo ¡extraordinario lo que había conseguido Franco! ¡que un kilo no pesase un kilo! También la ordenanza obligaba a que el panadero tuviese panes de un verdadero kilo al mismo precio por si alguien los pedía. Lo primero es que nadie sabía que se había rebajado el peso, pues todo se hizo con secreto pero si alguien se pasaba de listo y lo pedía… pues ya se habían terminado. El motivo de todo esto era el mismo que con las Marías, había razones políticas que no convenía suprimir.

 

 

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