A lo largo del tiempo es necesario que la moneda se vaya modificando y adaptándose a las necesidades de la sociedad. Si la sociedad cambia, la moneda cambiará igualmente.
Pero también es cierto que las personas tienden a continuar con las costumbres con las que han vivido. No se puede pretender que las personas cambien de mentalidad simplemente porque sí.
Hoy vamos a ver varias monedas que siendo distintas son similares; han ido adaptándose a los cambios y manteniendo a su vez su uniformidad.


Carlos IV, dos escudos de 1798, ceca de Sevilla
Peso: 6´75 gr; diámetro: 22 mm.
Con el inicio de la moneda española con los Reyes Católicos desaparecen las piezas medievales y comienza la nueva serie que se prolongará en las dos dinastías, Austria y Borbón, hasta tiempos muy recientes. Consistía en un sistema trimetálico con unidades maravedí, real y escudo para cobre, plata y oro respectivamente.
Y las piezas de dos escudos eran, lógicamente, el doble de la unidad áurea. Y el pueblo las denominó doblón.
El doblón comienza a acuñarse sin fecha con Felipe II sólo en la península, con Felipe III los tenemos peninsulares ya con fecha y con Felipe IV también en los de las Indias en la ceca de Nuevo Reino de Granada (lo que hoy es Colombia, Venezuela, Ecuador y Panamá y con capitalidad en Santa Fé de Bogotá), y a finales del siglo XVII aparece también en las de Lima, Méjico y Cuzco, siempre con acuñación a martillo. Y es con los borbones cuando tiene lugar el apogeo de estas acuñaciones.
Si a un paisano de la época se le hubiese preguntado qué moneda era esa de la fotografía habría respondido sin titubear: un doblón.
Comenzó, como decimos con Felipe II, y en ese momento ya se describe en la literatura de la época:
«Voto a Dios que me espanta esta grandeza, / y que diera un doblón por describilla…» Así comienza en El túmulo al rey Felipe II en Sevilla, de Cervantes.
Esto nos da idea del valor que tenía esa moneda en ese tiempo

Isabel II, 80 reales de 1835, ceca de Madrid
Peso: 6´8 gr
Con Isabel II comienzan los cambios que darán lugar a la peseta. La primera peseta, acuñada oficialmente por el gobierno Provisional, es de 1869. Esos años se van mezclando unas series con otras dando lugar a confusionismo.
Aquí tenemos 80 reales, un doblón. Ya no son escudos pero la moneda es similar a la anterior y por eso se la seguirá denominando igualmente.

Isabel II, 100 reales de 1860, ceca de Sevilla
Peso: 8´35 gramos
Pero en 1850 aparece el doblón de 100 reales con un peso de 8´37 gramos, por lo que es un peso casi 5/4 del viejo doblón, que deja de acuñarse. Se le denominó “doblón Isabel”. Sufre unas pequeñas modificaciones en 1854 quedando como el de la fotografía, y se acuña hasta 1864.


Alfonso XII, 25 pesetas de 1881, ceca de Madrid
Peso: 8 gramos; diámetro: 24 mm.
Con Alfonso XII ya se ha implantado el Sistema Métrico Decimal en el país y la peseta como unidad monetaria, que se ha de adaptar a la Unión Monetaria Latina.
La Unión Monetaria Latina se inició en Francia, Suiza, Italia y Bélgica, y consistía en un sistema monetario que aparejaba el peso, la ley y el módulo de las monedas de oro y plata.
De esa forma se acuñan monedas de 25 pesetas, y que ahora no se llaman doblones sino duros. Son 5 duros. También se les denominó como “alfonsinos”. Comienza la modernidad, pero se sigue manteniendo el peso y tamaño de los primeros doblones y de esta forma el pueblo los admitía al estar acostumbrados a ellos. Podíamos decir que son doblones camuflados.
Fueron monedas muy estimadas por la población. Se empleaban para compras importantes y eran guardadas con celo y cariño. Pasado el tiempo han solucionado problemas familiares pues el oro, como sabemos, es un valor seguro, un valor refugio.
Como hemos visto se cumple la afirmación clásica de que todo cambia para que todo permanezca.